25 octubre, 2020

ManicomioXtremo

Donde los frikis se vuelven locos.

De lo sublime del amanecer y del crepúsculo y El mito del tiempo

Pocas cosas son tan hermosas como un amanecer o una puesta de sol.

La salida del sol representa un nuevo comienzo mientras que el crepúsculo representa el fin de un ciclo.

La vida del hombre está siempre determinada por ciclos así que esta visión es la máxima representación de ello.

Para Kant[1] lo sublime puro es aquello que se da en la naturaleza y además es reflexivo.

La visión de la puesta de sol es la máxima expresión del fin de las cosas.

Mientras que cada amanecer marca un nuevo comienzo y este trae consigo una nueva esperanza.

Así es como la naturaleza es cómplice de construir el mito del tiempo.

La contingencia[2] de las cosas así como la prevalencia  de las cosas sumado a la capacidad humana de la memoria, además de la capacidad deductiva se constituye la ficción del tiempo.

Para la física clásica el tiempo es una constante, para la física moderna el tiempo es relativo; sin embargo, el tiempo para la ontología esto es solo ficción, no más que ilusión.

En el mito griego sobre el tiempo Cronos era un titán que lo devoraba todo.

Su poder era tal que los mismos dioses habrían sido devorados de no haber hecho algo.

Para vencerlo se requirieron tres dioses: Zeus, Poseidón y Hades.

Ellos partieron en tres partes a Cronos y conservaron una parte de él.

Hades conservó las piernas las cuales representan el pasado, siendo el dios del inframundo lo condenó a quedar atrapado en el pasado y en la traición de Zeus hacia él.

Poseidón dios de los mares conservó el dorso, esto representa la naturaleza cambiante del presente.

Y Por último Zeus dios del rayo conservó la cabeza, declarándose el dios sobre los dioses.

Independientemente de que es irremediable que alguna vez Cronos despertará y los devorará también, la sola idea de que nada de lo que consideramos eterno lo es en verdad.

La causalidad espacio-temporal explicada por Schopenhauer[3] nos limita de manera directa entre la materia y el tiempo.

Sin idealizar al tiempo este solo tiene lugar explicado y determinado por el espacio.

Sin embargo el vulgo idealiza el tiempo como infinito, en la relación que se establece el sujeto y el objeto comparten estas condiciones.

Por lo tanto no hay sujeto sin objeto y no hay objeto sin sujeto, por lo cual el tiempo sin nadie que lo sienta es irrelevante.

Es evidente que mientras nos sentimos enamorados resulta más notorio que esto es ficción.

La percepción del tiempo resulta alterada ya que el tiempo no es medida fiel para hablar de un evento semejante.

Al sentirnos enamorados el tiempo vuela sin dicha persona, mientras que se vuelve lento al estar con ella.

Pero a esto nos eleva la reflexión temporal, a establecer relaciones entre eventos y sensaciones.

A esto nos lleva sentirnos un poco más pequeños; lo sublime nos lleva a considerar que somos finitos.

Resalta nuestra contingencia y nos reduce a la más insignificante de las cosas.

Un amanecer nos ayuda a iniciar un nuevo ciclo con todo que vivir.

Un atardecer nos regala la oportunidad de rememorar.

Un amanecer nos deja sentir la inmensidad del acontecer mientras sentimos y experimentamos la grandeza absoluta.

Un atardecer en reflexión marca el final de un ciclo.

Es naturaleza humana en mi opinión aferrarse a las cosas y es naturaleza dejar las cosas ir.

Una vez que las cosas cumplen su ciclo y se terminan nuestra capacidad de rememorar nos hace echarlas de menos.

Los seres humanos se ven limitados en su espacio-temporalidad que les impide regresar el tiempo.

Ese viaje tan deseado a las cosas del pasado constituye parte del mito antes declarado.

Poder pensar en el viaje del tiempo también constituye un problema, de ser capaces de volver atrás deberíamos rememorar los vivido y alterar su curso.

No creo que en modo alguno sea posible cambiar el resultado de las cosas.

¡Nos han mentido! Nos han dicho que el tiempo es algo que se puede tener

¡Nos han mentido! Porque no somos señores del tiempo ni lo podemos tener cual pelota.

¡No tenemos tiempo! ¡somos tiempo!

Y esta contingencia nos limita a vivir una vez, pero vivir una vez no es condena.

Esta es la enseñanza del amanecer y del crepúsculo, la vida eterna es ilusoria porque la muerte le da sentido a la vida.

La muerte le da valor a lo vivo, así como el dolor le da sentido al amor.

Así nos aproximamos un momento de reflexión donde una disculpa no soluciona un error, así como nadie escapa del destino.

Así de cruel es la vida que hemos nacido con fecha de caducidad, así también observamos que lo sublime es potencial mente mortal.

Así también un atardecer cerró un ciclo, así también el tiempo fue relativo, fue una constante, y fue irrelevante.

No así mi capacidad de memoria me permitió dar el siguiente paso, me permitió volverme algo mejor… Continuará

La disertación acerca del tiempo puede tener varias partes porque no creo haber dicho todo cuanto quería.

Sin embargo debido a ajustes de longitud debo dejarlo aquí.

Gracias por ver este contenido. Por primera vez me gustaría dedicar este post a alguien que llamaré “Selene: la maga del cine”

[1] Kant en la crítica del disentimiento

[2] Término aristotélico para aquello que no es necesario, referido como más bien finito.

[3] De la  cuádruple raíz del principio de razón suficiente

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