Dragones y Prejuicios Cap1

La casa del Maestro

 

Entre cavernas oscuras apenas iluminadas por pequeñas zetas luminiscentes en un azul tenue, K’yorl Winsdomancer un Drow único hijo varón de la casa Winsdomancer, aprendiz del Azotamentes (Mindflayer) Nahdiir, se dirige a la residencia de su maestro, a realizar sus estudios como cada día. Una vez dentro de la catacumba, K’yorl se posiciona en su escritorio para terminar con los libros que su maestro le ha proporcionado.

Pasadas un par de horas el temible Azotamentes se hace presente, atravesando el portón de su mansión, seguido de una esclava nueva; para los que no lo sepan estas criaturas se alimentan de los cerebros de sus presas, mientras aún están vivas, se rumorea que entre más conocimientos tenga la víctima, esta resulta más sabrosa para el Azotamentes.

Mientras el Maestro Nahdiir se acerca a su aprendiz más pavorosa se vuelve su presencia, aun para su joven alumno que mira con interés a la nueva adquisición del maestro.

– Más te vale muchacho que ya hallas terminado los libros que te he dejado, o no podrás hablar con esta presa antes de la cena – dice burlonamente el maestro.

– He terminado mis deberes, maestro, pero no entiendo porque sería un castigo no hablar con ese esclavo… dudo mucho que él me pueda iluminar con algún conocimiento del que usted carezca- replico en un tono entre educado y altanero K’yorl.

– Veras muchacho este no es un esclavo cualquiera, me ha costado cinco mil piezas de oro, y ha sido toda una ganga – contesta el maestro Nahdiir, mientras se escucha como saborea a su presa al tiempo que le quita la capucha con sus tentáculos –  esta es distinta, es un elfo con muy buenas aptitudes mágicas por lo que pude comprobar, es una maga de la superficie, algo que estoy seguro jamás has visto.

Las palabras “maga” y “superficie” bastaron para que el Drow se sintiera verdaderamente interesado, casi a tal grado que le dio tristeza que solo fuera a tener unas pocas horas para hablar con ella.

– No puedes ocultar tu interés muchacho. Parece que has terminado todo el trabajo que te he dejado – dice mientras examina los apuntes y libros que el Drow tenía en el escritorio – hoy ha sido un buen día y me siento muy benevolente, así que podrás hablar con ella, pregúntale todo lo que quieras y si la piensas usar, te comento que los esclavistas a los que se la compre ya lo han hecho también, solo no la maltrates de más. Regresare antes de las horas completas.

El Drow no tardo nada en levantarse de su lugar para acercarse a examinar a la joven elfo, quien curiosamente y a pesar de la mirada vacía, los moretones, heridas y el inherente hecho de su raza, se veía realmente hermosa, aunque al Drow poco le importaba el aspecto físico,  el ansiaba saber que misterios y curiosidades escondía la joven elfo y no tardo en empezar a cuestionarla.

  • ¿Cómo te llamas? –pregunto K’yorl sin miramientos.
  • ¿Acaso eso importa? Podrías llamarme cena igual que lo hace esa cosa.
  • Con migo no te desquites, yo no te hare nada, solo quiero hablar.
  • Hablar…a mi de que me sirve, ya estoy muerta.
  • Tal vez si me dices algo de gran valor, pueda hablar con mi maestro para que no te mate. – Mintió como solo un ser de las profundidades puede hacerlo.
  • ¿Pero que podría yo decir que no supieras ya?
  • Tu nombre por ejemplo.

Tras unos instantes de espera la elfo contesto. – Mi nombre es Kattyllhu.

  • Kattyllhu, lindo nombre para un elfo, poco común debo decir. – indico con una falsa amabilidad tan evidente – y dime Katty, ¿es cierto que practicas magia?, no es algo muy común, por lo que me ha dicho mi maestro, incluso afuera solo la nobleza lo hace.
  • Si soy maga, aunque aparentemente no una buena o no me abrían capturado los oscuros (nombre despectivo con el que los elfos se refieren a los Drow).
  • Debiste de dar pelea o mi maestro no habría pagado 5000 monedas por ti.

 

Después de una breve pausa la elfo empezó a sollozar mientras el Drow retomaba el interrogatorio.

Transcurridas algunas horas nuestro amigo fue ganando cierta confianza, pues sus modales era particularmente distintos a los de su raza, pues a pesar de los insultos que ella le propinaba de vez en cuando el solo se centraba en las preguntas y en ningún momento le hablo despectivamente, pese a su evidente situación.

Ya acercada la noche al Drow se le ocurrió una idea que intentaría poner en práctica más tarde mientras seguía hablando con la elfo, incluso le dio algo de comer de su propio plato. Comportamiento sumamente raro para su raza como ya habíamos dicho.

De pronto en la planta superior se escuchó la puerta y la resonante voz del maestro. Que llamaba a su aprendiz.

  • K’yorl, he regresado. Dime ¿Qué tan productiva ha sido tu conversación con la esclava?, espero que te gustara mi regalo, pues ya es hora de mi cena. – dijo el Azotamentes con toda la intención de asustar aún más a la joven elfo.
  • Bien maestro, me ha hablado bastante del exterior, y sobre algunas artes mágicas que hasta ahora desconocía. Incluso creo que su mente aun me guarda secretos.
  • He he, –rio fríamente el Azotamentes – es posible muchacho, con el tiempo aprenderás a escudriñar mejor la mente de tus víctimas.
  • Tiene razón maestro, pero si me permite abusar de su benevolencia, me gustaría conservarla para poder seguir aprendiendo.
  • ¿Que? – grito sorprendido, pues desde que había empezado con la tutela del joven Drow este jamás había cuestionado una orden o le había contradicho. – pides demasiado niño, aquí tú no eres quien manda.
  • Lo sé muy bien maestro, y no es mi intención privarlo de su manjar. Solo le pido un poco de tiempo para seguir estudiándola. Pues creo que he avanzado bastante en mis conocimientos sobre el exterior. Temas que sé que a usted le aburren.
  • ¿Ahora insultas a tu maestro, que clase de altanería es esta?
  • Mis disculpas maestro, no es mi intención ofenderlo, es solo que yo no puedo aprender tan rápido como lo hace usted. Sin embargo sabe que mi hambre de saber es igual a la suya.
  • Está bien – replico de mal humor  – de cualquier manera me has arruinado el apetito el día de hoy, tienes 3 días y ni uno más y esta discusión se acabó. Ahora vete a tu casa y mañana te quiero aquí antes del laudes, si te atreves a llegar un momento tarde, tu juguete será mi desayuno. – dijo el Azotamentes mientras se marchaba velozmente a sus aposentos en la planta superior.

Entonces K’yorl se acercó a la aterrorizada joven para despedirse. Mientras le entregaba su capa a manera de manta para que pasara la noche, no sin antes darle una advertencia.

  • Niña, te recomiendo que no intentes escapar o hacer algo tonto, mi maestro tiene muy mal genio, pero cumple sus promesas, vendré mañana temprano, no dejare que te devoren así.

No hubo respuesta por la quebrada joven elfo. Así que K’yorl procedió a irse, esperando que sus palabras fueran verdad, pues jamás le había pedido nada a su maestro y ni el estaba seguro de encontrarla viva en la mañana.

 

 

Acotaciones

Esta es una historia original de ManicomioXtremo basada en el universo de D&D Escrita por el Dr. Morfeo en colaboracion de MasterJerga. Esta historia esta basada en una partida que tuvimos  MasterJerga, A.X. el Filosofo y yo, esperemos les guste por que va a ser muy larga y la estaremos publicando semanalmente.

Como acotaciones, las razas, deidades y clases de los personajes pertenecen al mundo de D&D aunque los lugares nos los hemos inventado haciendo uso de “Las Reglas de la Casa” tal cual lo dice el manual de 3.5. Versión en la que se jugo la partida. Si les interesa saber los personajes dejen comentario y postraremos los recursos para que puedan hacer su propia versión.

 

Despedida

Soy el Dr. Morfeo y MasterJerga hasta pronto.

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