Dragones y Prejuicios Cap 2

Cap2 El plan de Fuga

Después de un largo dia de tareas complejas encomendadas por su maestro, K’yorl llega a casa,  con la firme idea de quedarse con Katyllu la Elfo, como era su costumbre se sentó a la mesa a un lado a su Madre, la cual estaba en compañía de su Padre y Hermana,los cuales estaban a la espera de los esclavos que  llevarían la cena, algo que nunca le convenció del todo, pero tampoco le daba demasiada importancia. Durante la cena la familia (noble y llenas de manjares exquisitos) acostumbraban hablar sobre los progresos en sus estudios cotidianos. La Señora Thirza Winsdomancer (matriarca de la casa y una de las 5 mas grandes Sacerdotisas de Loth) cuestionaba inquisitivamente los avances de su Hijo K’yorl una linda manera de decir que juzgaba al futuro Mago encargado de proteger a su hermana y Heredera del cargo Jezzara Winsdomancer.

Durante la plática K’yorl, se tomó el atrevimiento de comentarle a sus padres lo planes que tenía hacia  la elfa, que hasta ese momento solo era quedarse con ella, al menos hasta obtener todo el conocimiento de todo que era  la superficie.

–        Madre, quería pedir tu consejo y permiso, el día de hoy el Maestro Nahdiir,llevó a su casa a una elfa, que es maga- Inició el Drow- y me encomendó interrogarla para que aprendiera algo de su magia antes que se la … consumiera sus conocimientos.

–        Estoy enterada de la situación, yo fui quien le avisó sobre la captura de la maga- atajó rápidamente su madre- y ¿Qué consejo quieres?

–        Verás madre hable con ella por un largo tiempo, pero estoy convencido que su mente aun me esconde secretos. Me tomé el atrevimiento de pedirle a Nahdiir que me permitiera quedarme con ella, pero solo me dio 3 días.

–        Y entonces, qué necesitas. Sé directo, sabes que no me gustan los rodeos absurdos- Interrumpió su madre agresivamente, como era su costumbre.

–        Madre no creo que pueda desentrañar todos los secretos de su mente, en tan poco tiempo, además creo que es una oportunidad única para comprender la cultura de los elfos de primera mano y me gustaría conservarla.

–        No, de ningún modo puedes conservarla, no es una mascota, es una prisionera.-Contesto sin siquiera pensarlo.

–        Pero madre creo que podríamos sacar mayor provecho de esa elfa si está viva.

–        He dicho que no. No hay razones para conservar a un ser tan repugnante como un elfo, ¿o hay alguna razón que me ocultes?

–        No en realidad madre. Sabes que jamás te oculto pensamiento alguno. Aunque es cierto que no he terminado de exponer mis puntos. Creo que incluso podría ganarme su confianza y extraer secretos de sus tierras e información que incluso podría ayudarnos en la guerra contra ellos. De camino a casa pensé que si ella me llevara al exterior -mientras K’yorl decía esta frase los ojos de su madre hervían en furia, pero el entusiasmo Drow no se percató y prosiguió- podría cultivar mi mente de todas esas cosas que ahora mismo están fuera de mi alcance y de paso conseguiría información para la nación…

–        ¿Cómo te atreves a insinuar tal cosa? Los elfos son traicioneros y ya nos dieron la espalda, que te hace pensar que podrías confiar en uno de ellos, sin mencionar que no eres tan bueno como para poder infiltrarse en la ciudad sin que te descubran y peor aún podrían sacarte información sobre esta ciudad. Tu plan es pésimo.

–        Pero madre – interrumpió por primera vez en su vida a su madre – está es parte de la nobleza y  estoy casi seguro, si me gano su confianza podríamos sacar mucho provecho y me podría hacer de guía afuera, si tengo que proteger a mi hermana Jezzara del exterior tengo que saber a qué me enfrentare, y no hay mejor manera de hacerlo que salir antes.

–        He dicho no y ni una sola palabra más. Mañana hablare con Nahdiir para que se deshaga de esa asquerosa elfa que está contaminando tu mente. Tu lugar es aquí, detrás de tu hermana, siempre listo para dar la vida por ella y si ella no sale de esta ciudad tú tampoco lo harás.

–        Entiendo madre, perdona mi insolencia, no quise faltarle al respeto ni a ti ni a mi hermana.

–        Ya no hables más, me irritas. Se me fue el apetito- dijo mientras se levantaba colérica- me retiro a descansar, tus palabras fueron extenuantes.

Mientras su madre se iba lentamente hacia sus aposentos. K’yorl veía a su padre, quien según las tradiciones Drow no contradeciría a la matriarca de la casa. Sin importar que ella fuera su esposa. Aunque sabía que ella había sido demasiado dura con el muchacho y una vez se aseguraron de que la señora no los escuchaba, procedió a preguntarle

–        ¿Por qué tanto interés en esa elfa hijo?

–        No lo sé padre, algo en mi me dice que me puede ser ventajoso seguir hablando con ella, supongo que solo es mi curiosidad hacia lo que no conozco.

–        Puede ser, ¿recuerdas las Guerras Infernales? Verás, años antes de estas guerras tu madre y yo solíamos salir a la superficie de vez en cuando para explorar. Pero ella acabó aún más resentida con los elfos pues nos causaron muchas pérdidas. Lo que dijo es su manera de proteger su estirpe.

–        Pero ¿por su estirpe te refieres a Jezzara?, no a mí.

–        Si, así es, es tu deber protegerla de las amenazas del exterior, así como yo protegí a tu madre.

–        Pero ¿cómo puedo protegerla de algo que no conozco?

–        Eso también es cierto. Mi consejo seria que siguieras tu instinto, pero no puedo contradecir a tu madre. Así que no hagas locura alguna, mira te mostraré algo.

Su padre se levantó de la mesa y fue hacia su estudio a buscar algo. Mientras tanto los dos “niños” se quedaron solos en la mesa.

–        Hermano, ¿me quieres abandonar? Y por eso te quieres ir a la superficie. Por qué no durarías nada.

–        No es eso hermana mía pero aquí estás a salvo y no me necesitas, no por ahora.

–        Yo creo que eres un tonto- dijo entre risotadas la pequeña pero altanera niña.

–        Mira hijo – dijo mientras volvía del cuarto con unas ropas viejas y una mochila gastada- este es mi traje de “aventurero”, lo use en mi primera salida al exterior y está mochila fue mi compañera en muchos viajes.

Mientras K’yorl se frustraba cada vez más pues sentía que no podría hacer nada más dentro de la ciudad, su curiosidad por conocer el exterior se hacía más fuerte. Las historias que la elfa le había contado, lo intrigaban y hacían que sólo viera el set de su padre y le surgiera otra idea.

Pasó toda la noche pensando en que podría hacer al respecto. Por la mañana vio que la mochila y el traje de aventurero seguían convenientemente sobre la mesa del comedor, entonces tomó la mochila, donde guardo el traje de su padre y se dirigió a casa de su maestro, confundido sobre qué estaba pensando en hacer.

Cuando llego a casa de su maestro, fue recibido por el en el vestíbulo.

–        Tu madre me requiere en el templo, parece que tiene ciertas inquietudes sobre la enseñanza que te estoy dando. Espero que no tenga nada que ver con la deliciosa cena que muy amablemente pospuse en pro de tu saber o habrá un castigo apropiado. Mientras tanto aprovecha el tiempo muchacho, iré a ver a tu madre volveré en 2 horas.

Dijo mientras partía con rumbo al templo de Loth. Al tiempo que su aprendiz baja las escaleras para hablar con la elfa.

Mientras tanto Katttyllhu, esperaba resignada a su cruel destino, cuando vio a K’yorl bajar por las escaleras.

           

–        Katy, ¿Qué tal tu noche?, espero que descansaras, porque tendremos un día muy ajetreado por delante. – dijo K’yorl mientras se acercaba lentamente a la elfa. – vamos a hacer una locura y necesito que confíes en mí.

–        No, no te me acerques – reprocho Katty con un tono de miedo.

–        Tranquila Katty, no te haré daño. – dijo el Drow mientras la levantaba tranquilamente.

–        ¿Pero qué haces? – dijo extrañada la elfa.

–        Nos iremos, te voy a sacar de aquí, pero tendrás que prometerme que me ayudaras en la ciudad.

Mientras la extraña pareja salía del calabozo y  subía las escaleras K’yorl buscaba la forma de deshacerse de las cadenas anti-magia que tenía Katty. Mientras paseaba la vista por el estudio de su maestro, noto un par de libros que su maestro nunca había dejado leer. Y decidió tomarlos, pues si bien no pensaba regresar, algo se tenía que llevar.

Al llegar a la puerta decidido, imprudentemente, arreglarse con las cadenas después, y abrió la puerta y la cruzó jalando a Katty de la muñeca, pero ella no pudo atravesar el umbral de la puerta exterior, una especie de barrera mágica se desplegó a causa de las malditas cadenas, mientras que el par de esqueletos que el maestro conservaba a las afueras de su estudio se empezaron a reanimar con una luz verdosa en el centro  de cada uno. Entonces K’yorl lo supo su maestro ya se había percatado de su acción y no tardaría en llegar…

 

 

Despedida

Soy el Dr. Morfeo con MasterJerga hasta pronto.

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